Desarrollo de las habilidades personales y emprendedoras a través de la ciencia y la astronomía

 

Visitando una colonia alemana

Dunas alejaban, aparecían montañas, el océano. Así fue el viaje de Sesriem a una colonia alemana, Swakopmund. Llegamos justo antes de la puesta del sol. La ciudad no tiene edificios muy grandes, pero todas son muy bonitos. Nos paramos delante de una casa de dos pisos. Allí dentro nos dieron las llaves para por fin podemos entrar en nuestras habitaciones. Comparando con las noches en las tiendas, ese es un hotel de 5 estrellas. Dormíamos en habitaciones de 2 personas.

A las 19:30 todos salimos fuera y entramos otra vez en el camion. No se veía el cielo ya que estaba cubierto de nubes. En 20 minutos llegamos a la costa y volvemos a ver el océano. Al salir del camion todos notamos el frío que hacía. Rápidamente nos metimos dentro de un edificio que era un restaurante “The Tug”. Allí había mucha gente, pero desde lejos se distinguían dos mesas largas, reservadas para nosotros. Al sentarse, miramos el menu y todos decidieron lo que comer. Yo pasé un poco mas tiempo pensándolo, pero al final yo también elegí mi comida. La espera del aperitivo pasó en una charla, llena de bromas y recuerdos de otros viajes. El tiempo pasó volando. Todos comemos muy bien y salimos muy felices. Al volver al guesthouse la mayoría nos vamos a dormir.

A la siguiente mañana, a las 7:30, nos encontramos todos en el bufet. Desayunamos muy bien, hablando unos con otros. Miquel nos dio unas pegatinas de “Stars4All” que le sobraban. A las 8:00 ya estábamos saliendo de Swakopmund.Viaje de Swakopmund a Damaraland| 31-07-2018| Albert Gimó

El viaje de Swakopmund a Damaraland fue largo y ocupó gran parte del día, por suerte, tuvimos una parada muy interesante que nos permitió aligerar el viaje y llenar las memorias de las cámaras fotográficas. Se trata de la parada que hicimos en Capa Cross para visitar una enorme colonia de lobos marinos

Lo que vimos al bajar del camión-bus era realmente espectacular, cientos y miles de lobos marinos en la costa, justo delante de nuestras narices. Pudimos pasear por la zona, tomando fotos y disfrutando del momento, compartiendo esos instantes con nuestros nuevos amigos que se paseaban justo a nuestro lado. Finalmente llegó el momento de seguir nuestro camino, el rato que habíamos pasado en Capa Cross nos dejaba un recuerdo sorprendente y fleje de fotos adorables, por delante horas de camino y buena música (hasta que Àlex tomó el control del altavoz) para hacer pasar las horas más rápido.

- Sasha Selezneva. Observatori Astronomic Albanya