Desarrollo de las habilidades personales y emprendedoras a través de la ciencia y la astronomía

 

Diario 2016Investigadores del emprendimiento

En esta sección los/las jóvenes explicarán su día a día en la expedición y sus progresos en el aprendizaje de habilidades emprendedoras y personales.

El gigante agonizante

En Fletanes (Qaleragdlit en la lengua de los inuits), hay una visita fantástica hacia al glaciar del mismo nombre. Jorge y Carmen, los encargados del campamento, nos explican que en muy pocos años el frente glaciar había retrocedido a marchas forzadas, hasta quedar partido en tres frentes distintos, encima del lecho de roca, que en calentarse aceleraba su deshielo. Aunque parezcan gigantes imperturbables, los glaciares son muy sensibles a los cambios en el clima.

 

Así pues, al retroceso iniciado en la primera mitad del siglo XX causado de manera natural, se le ha sumado un factor humano, el calentamiento global, que se hace sentir con fuerza en este lugar recóndito. Según los mismos encargados, el campamento no tendrá sentido en tres cuatro años, ya que el frente glaciar ya estará demasiado lejos como para llegar rápidamente. Nos pudimos acercar con zodiac hasta la distancia de seguridad, delante de la imponente pared de hielo de unos 80 metros. Jorge -que es geólogo- nos explicó el porque de los distintos colores del hielo. El color azulado que se ve en un hielo que se acabe de desprender viene del no contacto con el exterior. La presión y las bajas temperaturas lo compactan de tal manera que nos parece de color azul, aunque en verdad es un hielo transparente como un cristal. Una vez entra en contacto con la atmósfera, se descompacta y calienta, liberando burbujas de aire de tiempos pretéritos, que le dan el color blanco característico del hielo superficial. Hay otro color en el hielo, un color gris, que “ensucia” el blanco inmaculado del hielo superficial. Éste se debe a las partículas de polvo que llegan con el viento y se depositan en la superficie del glaciar, o bien a los derrumbamientos acontecidos en las montañas cercanas.

Los glaciares modelan el terreno. A partir de un grosor de unos 40 metros, el hielo se comporta de manera plástica, deslizándose como un río de hielo, excavando los valles característicos en forma de “U”. En Groenlandia, sin embargo, en el centro de la isla hay un grosor de unos tres quilómetros, que ejercen una presión descomunal sobre el lecho rocoso. En en campamento mismo, también se pueden observar, en cualquier sitio, las rocas redondeadas, fruto del roce de unas contra otras cuando eran empujadas por la masa de hielo del glaciar que tenían encima. Otro tema a parte, muy interesante, son los icebergs, que a veces actúan como transportadores de sedimentos: estos se depositan encima del hielo, que cuando cae al agua los transporta mientras no se haya derretido, a modo de “barco helado”. En otros tiempos geológicos, este fenómeno había estado tan importante que hasta se han encontrado rocas procedentes de Groenlandia en latitudes de unos 40 grados (más o menos a la altura de la costa norte de la península ibérica).