Interrogatorio masivo

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Hoy, el sombrero de Miquel ha desaparecido. No estaba en las caravanas, ni en el maletero de las furgonetas, incluso hemos mirado dentro de la barbacoa y… nada. ¡Qué desastre! En medio del apocalipsis nos hemos dado cuenta de que habíamos perdido a dos de nuestros compañeros… ¿era posible que fueran ellos los autores del robo? No hemos tenido más remedio que ser policías por un tiempo y conducir un interrogatorio feroz de los dos acusados.

Efectivamente, este ha sido el argumento de la primera partida de Alibi. Para jugar, se seleccionan dos jugadores para que sean los sospechosos de un crimen aterrador. El resto del equipo son los policías y están coordinados por un comisario que se encarga de dirigir el interrogatorio. Los sospechosos se separan de los policías para construir una coartada conjunta, pensando en las preguntas que los policías pueden hacerles. Al mismo tiempo, los policías preparan una serie de preguntas que no podrán cambiar durante los interrogatorios. Al primer sospechoso se le plantean las preguntas sin que el segundo pueda oír las respuestas. Después, se interroga al segundo, repitiendo las mismas preguntas a su compañero sin darle ninguna pista. Una vez finalizan, el comisario da su veredicto, en función de la coherencia de ambas coartadas.

Uno de los puntos a favor de Alibi es que pueden jugar niños y jóvenes de muchas edades diferentes. Los policías deben tratar de elegir preguntas con las que sea fácil pillar desprevenidos a los acusados. Por su parte, es imprescindible que los sospechosos consigan coordinar sus respuestas y acordar una estrategia de juego. En definitiva, todos los jugadores deben tener en cuenta el lenguaje no verbal, ya que puede ser una herramienta para convencer a los investigadores o conseguir alterar y poner nervioso al sospechoso. De este modo, podrán convencer al comisario y quedar absueltos, aunque su inocencia no sea del todo evidente…

- Maria Prat, CIMs Cellex