Desarrollo de las habilidades personales y emprendedoras a través de la ciencia y la astronomía

 

El día que el Sol y la Luna se alinearon

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Después de meses de montaje y preparación para la correcta retransmisión y visualización del eclipse ha tenido lugar este 21 de Agosto de 2017 en Estados Unidos, por fin ha llegado el gran día. 

 
La noche para todos los expedicionarios fue muy larga y fría. Durante los días previos al eclipse el grupo se fue dividiendo en otros más pequeños para poder observar todas las características del eclipse desde diferentes perspectivas. Un primer grupo, centrado en la astrofotografía, se queda en Smiths Ferry. El grupo más numeroso se dirigió hasta Mackay para empezar a preparar la retransmisión y los diferentes experimentos que se realizarían durante el eclipse. En Arco, el camping donde estamos instalados, se quedó un grupo reducido para poder retransmitir imágenes con otro telescopio. Por último, David fue a Craters of the Moon para poder visualizar y fotografiar las Perlas de Bailey durante todo el eclipse. 
 
Como es muy difícil expilar qué se siente en un eclipse, cada uno de nosotros vamos a explicar nuestra experiencia para poder reflejar la visión personal de cada uno. 
 
Guillem Gaitan: Empecé el día muy temprano, llegamos a Mackay. En el momento en el que la Luna estaba a punto de tapar el Sol la temperatura bajó, se hizo de noche y se vio la corona perfectamente. Finalmente se vieron las perlas de Bailey. Fueron dos minutos muy intensos e impresionantes. 

María Prat: Después de una noche helada, todos estábamos expectantes por el acontecimiento que se iba a producir. El instante llegó y, sin ninguna duda, lo mejor fue el escalofrío que me invadió durante la totalidad: ¡increíble! Y al fin, la Luna siguió su camino.

Mercè Gaitán: Aunque con sueño y mucho frío, a las 7.30 am estábamos saliendo ya dirección Mackay para los últimos preparativos antes del eclipse. Estuvimos toda la parcialidad de un lado a otro ayudando en todo lo que podíamos para que todos los experimentos dieran los mejores resultados, y finalmente llegó el momento de la totalidad. Fueron dos minutos muy cortos pero intensos que pondrían la piel de gallina a cualquiera.

Marta Puig: La noche antes del eclipse algunos nos desplazamos a Mackay para estar preparados desde primera hora de la mañana para ver el eclipse y, en mi caso, ir retransmitiéndolo vía redes sociales. Aunque cada vez éramos más conscientes de lo que iba a pasar (el cielo se oscurecía, la temperatura bajaba...) uno no puede controlar las emociones durante la totalidad. Único, impresionante, una experiencia que no podremos olvidar. 

Adrián Pérez: Sostenía firme el telescopio, siguiendo aquel sol mordisqueado por la Luna que en apenas unos segundos se transformaría en uno de los eventos más asombrosos que jamás habíamos visto. La cuenta atrás comenzó y sabíamos que era el momento, el momento de mirar al cielo y contemplar un suceso que quedaría grabado en nuestras mentes durante el resto de nuestras vidas.
 
Yasmina Rocha: La mañana del día 21 de agosto de 2017 fue muy emocionante, la recordaré toda mi vida. Tras recorrer el pequeño pueblo que se había engalanado para la ocasión y los nervios durante la parcialidad, ayudando a Guillem a volar un globo hasta apenas dos minutos de que comenzara la totalidad, llegó el gran momento. Aunque supiera paso por paso lo que iba a ocurrir, o hubiese visto miles de videos en Youtube, fue sobrecogedor. Me quedé paralizada y mientras la gente gritaba a mi lado yo sólo escuchaba un ruido sordo y lejano, muy lejano. La vida se detuvo y solo eramos el Sol, la Luna y yo, durante dos minutos no existió nada ni nadie más... cuando me di cuenta estaba llorando, fue realmente emocionante. Ahora comprendo a mis compañeros de expedición, cazadores de eclipses, que recorren el mundo en la búsqueda de ese momento de oscuridad en que todo se detiene. De una cosa estoy segura: fue el primero pero no será el último.