Ahora es su turno

escape room

Después de que Carlos nos pusiera a prueba a los estudiantes jugando al Escape Room, fuimos nosotros quienes quisimos retar al resto de expedicionarios a escapar del observatorio de nuestro astrónomo y, ya amigo, Richard Harrison. 

Pensamos que una forma de hacernos partícipes de la actividad podía ser ambientando el juego y dirigiéndolo. Para hacerlo nos organizamos y nos repartimos las tareas: Necesitábamos un presentador o presentadora que explicase el objetivo del juego y sus normas, dos narradores que fuesen leyendo las pistas halladas por los participantes y una voz masculina y contundente que hiciera de doctor Harrison. Para ir un poco más allá, lo quisimos ambientar. Por un lado, Albert amenizó el juego con música instrumental en directo acorde con cada momento y, por el otro lado, hicimos una pequeña hoguera en la cual iríamos añadiendo “Magic Fire”, unos polvos mágicos que cambian el color de la llama.

Aunque el equipo participante logró escapar de la habitación antes del tiempo límite, tendrán que admitir que les costó un poco más que a los Ruteros. De momento, pues, los estudiantes seguimos imbatibles con un tiempo de escape de 36 minutos. Fue muy interesante ver el reto desde fuera. Pudimos observar como nuestros compañeros superaban las dificultades que se iban encontrando y fuimos capaces de analizar las diferentes habilidades que habíamos trabajado previamente con Carlos pero, esta vez,  en tercera persona. Queda pendiente que un último equipo de expedicionarios participe en el juego. ¿Serán ellos capaces de arrebatarnos el liderazgo?

- Marta Puig