Mi primera foto de una Aurora

Anoche nos hallamos ante un magnífico espectáculo nocturno. El cielo estaba despejado y todo parecía indicar que se verían Auroras, pero la previsión de actividad solar era baja, por lo que teníamos que estar atentos a cualquier indicio de actividad celeste.

Sólo llegar encontramos las primeras apariciones; y ahí entraron en juego nuestras cámaras fotográficas. Todos ajustamos nuestro enfoque para poder captar la actividad con la mayor precisión posible y establecimos un campo al que apuntar para ver cuáles eran los resultados en una y otra cámara. Inicialmente, sólo se veía algún resquicio de cortina en el cielo, pero de color blanco y casi imperceptible. Pero con la ayuda de los fotógrafos profesionales del grupo, pudimos ajustar nuestros disparos a lo que queríamos conseguir. Poco a poco, el color verde se fue intensificando en nuestras imágenes, a la vez que las curvas luminosas iban aumentando su tamaño.

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Por el objetivo de la sesión fotográfica, no podíamos modificar la zona a la que habíamos apuntado, las Pléyades, pese a que por el lado contrario estaban apareciendo unas figuras impresionantes. Finalmente, ante la impaciencia de los que estábamos fotografiando por capturar situaciones más impactantes, se decidió cambiar el campo a centrarlo en la Corona Boreal, donde había una actividad mucho más alta. Ahí empezó el verdadero espectáculo.

A medida que fue avanzando el tiempo las imágenes obtenidas eran mas y más espectaculares. El tamaño de las auroras sólo hacía que aumentar y la intensidad era cada vez más alta. Además, pudimos captar algún otro color, como algún tono de rojo o azul, imperceptible al ojo humano. Así pues, disfrutamos de una noche de auroras que cambió la vida de aquellos que las vimos por primera vez.

Sin haber tenido mucho tiempo para procesar, aquí está mi primera Aurora Boreal.

David Ariza