Desarrollo de las habilidades personales y emprendedoras a través de la ciencia y la astronomía

 

Oasis en medio del desierto

 

Esta Ruta de las Estrellas como ya sabréis está situada en Marruecos, cuando me explicaron la planificación, el lugar que visitaríamos que más me impacto fue el Sáhara. Este desierto es conocido por ser el más grande de todo el mundo y por sus altas temperaturas. Nunca antes había estado en un desierto, así que no tenía muy claro cómo sería la vida allí pero sabía que la experiencia no iba a ser fácil.


Después de un largo camino desde (nombre de ciudad raro), llegamos por fin a las dunas de Chegaga, situadas en el Sáhara marroquí. Solo llegar ahí, el termómetro ya marcaba unos 50 grados centígrados. A partir de ese momento ya sabíamos lo que nos esperaba en ese árido lugar. Era de noche y estábamos sedientos, tan sedientos que hubiéramos pagado lo que fuera por una botella de agua fría, entonces descubrimos que en el campamento había neveras con agua. La reacción de la gente siempre la recordaré pues por un bien material todos estábamos dando botes de felicidad.


Una divertida anécdota sobre este momento fue cuando Patrick pregunto a los señores del campamento cuanto costaba cada botella. La respuesta de ellos fue 20 y entonces Patrick pregunto: “¿20 qué?”. Gracioso porque no sabía si eran 20 euros o dírhams, la equivalencia entre estas divisas es: 1 euro = 10 dirhams. Obviamente la botella costaba 20 dirhams, pero que se llegara a dudar de la moneda con la que pagar demuestra la falta que nos hacia esa agua fría.


Resulta muy curioso como en esas circunstanciasvalorábamos mucho más el agua que el dinero y nos hizo entender las duras vidas de todos aquellos que viven en zonas similares. En nuestras casas el agua es una substancia que podemos conseguir solo apretando un botón o abriendo la nevera pero ahí, en las dunas de Chagaga, la gente debía recorrer 4 km por el cálido y ardiente desierto con tal de conseguir agua. Gracias a esta experiencia creo que todos nosotros valoraremos mejor lo que tenemos.

Gerard Comas. Programa Cellex