Arena

 

Hoy partimos de un lugar al que muchos llaman infierno, también conocido cómo desierto del Sáhara. Pero para mí no fue solo un sitio donde sufrí un calor que pensaba que me fundía. También fue un sitio donde aprendí mucho. Descubrí que el ser humano hace todo lo que este en su mano para sobrellevar el sufrimiento y que los lugares más muertos están llenos de vida.


A nadie le gusta sufrir, el sufrir es una consecuencia biológica para protegernos de aquello que se sale demasiado de la zona de confort y que pueden ser dañinas. En nuestro caso sabíamos que sufriríamos hicimos lo que estaba en nuestra mano para sobrellevarlo. Realmente en la vida hacemos lo mismo, intentamos estar lo mínimo posible con aquello que no es agradable, buscamos la felicidad.


No es raro ir a visitar un lugar aparentemente vacío como pueden ser unas ruinas y ver como esta rebosante de vida. El Sáhara no deja de ser las ruinas de bosques y mares. Ahora la vida se ha abierto paso en ella y, a pesar de no revisar, impide la muerte del lugar. Creo que nosotros también debemos dar vida a aquello que aparentemente está en ruinas para así poder disfrutarlo.

Sergio Gómez. Programa Cellex