Excursión por el Valle Feliz

 

Trabajar en nuestros proyectos y observar el cielo nocturno son las actividades científicas principales en la Ruta de las Estrellas 2019, pero tener tiempo para hacer actividades en grupo y de descubierta de los lugares por los que pasamos también es importante. Estos últimos días estamos alojados en Agouti, y hoy hemos hecho una excursión todos los veinte integrantes de la expedición, dirigiéndonos por el fondo del Valle Feliz. Ha sido un paseo de dos horas caminando hasta un pequeño pero cuidado albergue, donde el grupo se ha dividido: mientras algunos se han quedado en el albergue; otros, junto a los estudiantes, hemos subido a una colina que emerge en mitad del pueblo y en lo alto de la cual se encuentra un granero. El granero como protección. El granero como reliquia. El granero como curiosidad del pueblo, ya que esta construcción, de quinientos años de antigüedad, servía para guardar las riquezas de los habitantes en un lugar seguro. Al volver al albergue con el resto del grupo, hemos comido y hemos regresado deshaciendo el camino por el Valle Feliz.


Aunque parece un día de simplemente ocio, es cierto que hemos tenido momentos interesantes a nivel personal y grupal. Primero, y de forma inconsciente, hemos trabajado la planificación, dado que organizar bien el agua y lo necesario para la excursión es básico.


En segundo lugar, mientras caminábamos nos hemos cruzado con una mujer y su hija haciendo pan en un hornillo. Nos han ofrecido esta comida sin nosotros pedírselo, y hemos comprobado como un bajo nivel adquisitivo no influye en la predisposición a ayudar de las personas: muchas veces los que tienen menos son los más generosos. Tanto el encuentro con estas mujeres como con los habitantes del pueblo que nos cruzábamos nos han mostrado el contraste de culturas (la nuestra y la de los autóctonos) que llevamos viendo durante toda la expedición.
El camino ha continuado, y ha sido tiempo para charlar entre nosotros (no solo los ruteros sino todos los presentes en la expedición) y fomentar la cohesión del grupo.


Y finalmente, desde lo alto de la colina donde se encuentra el granero, hemos visto la increíble diferencia de paisaje que se vive en el valle: en mitad de un sitio seco y árido aparece agua, y esta trae vida y una zona verde de cultivo.
La verdad es que haciendo este comentario sobre el día de hoy vemos que no ha sido un ejercicio de superación grande. Hemos caminado cuatro horas, pero los poco más de cincuenta grados del desierto nos han hecho aprender y ser en definitiva más optimistas.

Nicolas Escobar. Programa Joves i Ciencia.