Desarrollo de las habilidades personales y emprendedoras a través de la ciencia y la astronomía

 

Una expedición muy intensa

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Marruecos es un país de contrastes. Se junta la agitación de las ciudades con la tranquilidad del campo, el clima extremo del desierto con las montañas del Atlas, la tradición cultural con los avances de la nueva era… Y, en mi opinión, esto es lo que hace mágico al país. Y estos contrastes han hecho maravillosa la expedición, porque en parte ésta también ha sido así: durante estos días no nos hemos centrado únicamente en hacer astronomía, no nos hemos cerrado solo en esta rama, sino que hemos aprendido sobre ciencia en general y sobre valores que, aunque no lo parezca, el investigador también debe tener. Liderazgo, creatividad, motivación, dedicación, buena comunicación, seguridad y confianza, adaptación a grupos de trabajo… Son aptitudes que son potenciadas en la expedición Shelios paralelamente a la enseñanza científica.

En definitiva, la Ruta de las Estrellas ha sido multidisciplinar, y nos ha servido no solo para formarnos como futuros científicos e investigadores, sino como personas. La noche que volví a Barcelona, me miré al espejo antes de ir a dormir y vi a un joven más maduro y seguro de sí mismo que el que catorce días antes se había embarcado en esta aventura. No había cambiado como persona, no había abandonado el niño que todos llevamos dentro, pero sentía que la expedición me había hecho crecer, ser un poquito más adulto. Entonces recordé un juego propuesto por Carlos el segundo día de la expedición. A mí me tocó definir cómo esperaba la Ruta de las Estrellas seleccionando una carta. Cogí una en la que se ilustraba un rayo. Me imaginaba que la Ruta sería intensa, una acumulación de energía similar a los rayos, que produciría un cambio favorable en mí, el inicio de un nuevo ciclo. Veía que sería una experiencia “rompedora”, un punto y aparte, un paso más en el aprendizaje como persona. Resumiendo, una experiencia transformadora en mi vida. Y ahora, con perspectiva, veo que así ha sido.

Y entrando en la parte científica, ha sido un sueño hecho realidad. Poder trabajar codo a codo con científicos y astrofotógrafos, debatir y valorar tus ideas con ellos, recibir charlas por su parte, poder ayudarles a observar un evento astronómico tan fantástico como las Perseidas… Es una gran satisfacción y una motivación para todos los estudiantes que hemos tenido esta oportunidad. Ver el método científico aplicado y compaginar clases teóricas con el desarrollo de nuestro propio trabajo de investigación es poner la guinda en el pastel. Y todo este aprendizaje lo hemos llevado a cabo envueltos en una atmósfera enriquecedora, rodeados de los miembros de la expedición, quienes han mantenido con nosotros una relación no de maestro a aprendiz, sino de científico a científico-en-proceso.

El comentario final que hicimos en el aeropuerto, antes de regresar a casa, sirvió para valorar la Ruta de las Estrellas 2019. Fue allí cuando vi que de esas dos semanas de expedición no solo me llevaba mucho conocimiento y grandes enseñanzas, también la convivencia con gente extraordinaria que para mí han sido, son y serán una gran familia.

 

Nicolas Escobar. Programa Joves i Ciencia.