Desarrollo de las habilidades personales y emprendedoras a través de la ciencia y la astronomía

 

Construyendo la ruta

 

 

Hoy, después de la explicación teórica sobre los siete hábitos de Covey, hemos dejado fluir la mente con unas piezas de Lego delante. El objetivo era expresar lo que suponía la ruta para nosotros con las mismas piezas cada participante. Ninguno de nosotros ha construido nada parecido. Las ideas iban desde una carrera de obstáculos con una clara meta al final, un avión que dejaba las cosas malas en el aeropuerto antes de despegar o, en mi caso, un ascensor. Este ascensor partía desde una base monótona sin muchos colores y subía hasta una parte de arriba con muchísimas piezas diferentes y colores. Esto lo interpreto como el cambio en mi vida que está suponiendo y supondrá este viaje. También, con las piezas diferentes de arriba quiero simbolizar la diversificación de la que tanto nos ha hablado Carlos.

Esta actividad me ha servido para entender realmente cuanto de intensa está siendo esta experiencia para mi. En segundo lugar, hemos visto como de diferentes son nuestros pensamientos, pues todas las construcciones tenían su estilo: algunas eran más abstractas y otras eran artefactos perfectamente construidos. En resumen, sin este juego no seríamos tan conscientes del gran giro en nuestra vida que estamos viviendo estos días.

Robert Vila. Observatorio Astronómico de Albanyà.

 

Un mensaje construido a piezas

 

Hoy hemos tenido la oportunidad de expresarnos de forma no verbal. Se nos realizaba una pregunta y debíamos contestarla realizando construcciones con bloques de Lego. Lo curioso de este juego es que nuestra obra puede ser interpretada de diferentes formas. Es similar a un cuadro en que el mensaje debe descifrarse. Nosotros hemos explicado luego el significado metafórico de ello y nos permite entender el pensamiento de los otros compañeros. Asimismo, expresamos nuestros sentimientos sin palabras, únicamente empleando la creatividad. Así pues, yo he utilizado varios bloques que contenían el dibujo de un ojo para expresar mi curiosidad e intención de “abrir los ojos” frente al mundo.

Por otro lado, mientras construía mis objetos, podía asimilarle otros significados y mensajes que no había tenido a la hora de la construcción. En mi opinión, estamos analizando nuestra obra de arte y asociándola con nuestras preocupaciones, nuestros deseos o nuestras experiencias. El objeto físico es una obra inacabada. Es un vaso medio lleno al cual debemos añadir nuestros sentimientos, ya que éstos son la verdadera esencia del objeto. Creo que habría sido interesante que cada miembro pensara anteriormente cuál es el mensaje de cada uno y luego explicar la verdadera simbología. De esta forma podríamos comparar la visión externa y la visión interna.

 

Patrick Benito. Programa Joves i Ciencia.

El secreto arqueológico

 

Por segunda vez consecutiva desde que vinimos a Marruecos, hemos jugado una partida al juego de detectives frente a un caso de asesinato, esta vez a El secreto arqueológico. La partida se hace extensa si prestamos atención a los detalles, no solo de nuestras cartas, sino también los que aportan los compañeros, y si expresamos nuestras opiniones y debatimos entre todos cuáles son las opciones que tenemos para resolver el enigma. Esta vez, un tal Edward Carter aparecía muerto como resultado de un retorcido móvil que hasta el último momento hemos visto muy confuso, lleno de incógnitas que ayudan a fomentar nuestra capacidad de selección de la información que compartimos con los compañeros y la capacidad de relación entre las pistas que han ido surgiendo.


Una vez finalizado el juego, y viendo que en definitiva hemos resuelto bien el caso aunque ha habido informaciones superfluas que erróneamente hemos considerado como importantes, hemos analizado el resultado con Carlos. Hemos visto que no solo hemos evolucionado como equipo a la hora de resolver el caso, sino que también ha habido más cohesión grupal y hemos mejorado en la escucha de los compañeros: hemos sabido trabajar mejor en equipo que la última vez que jugamos, respetando muchas veces las opiniones ajenas y contrastándolas con las nuestras, aunque sí es cierto que nos falta mucho por trabajar: como bien nos ha dicho Carlos al final de la actividad, si tenemos una boca y dos orejas es porque más importante que hablar es escuchar, y en momentos nos ha fallado esa habilidad en el trabajo en equipo.

 

Nicolas Escobar. Programa Joves i Ciencia.

Los hábitos de Covey

Considero que estos hábitos deben estar presentes en cada uno de nosotros. Las anteriores características, si se aplican simultáneamente, permiten fortalecer nuestra personalidad y conseguir ser independientes. Esto último no excluye trabajar en equipo pues tres de los hábitos abarcan ese campo, la intención detrás de esta actividad es buscar un equilibrio entre el individuo y el grupo. Además siempre debemos ir afilando la sierra, pero obviamente no en sentido literal, se refiere a ir aprendiendo siempre y de esa forma poder conectar todos los hábitos de una forma correcta.

Como podemos ver en el esquema encontrado en el libro Guía líder coach, afilar la sierra se considera posiblemente el elemento más importante, ya que rodea a todos los otros hábitos.

Trabajar sistemas como este es muy positivo y más si se trabaja en grupo, como es nuestro caso. Esto nos permite poder comprender como piensan los otros y compartir nuestras opiniones. Carlos siempre nos hace preguntas referentes a las actividades que vamos realizando, y la verdad es que son muy sugerentes, pues nos ayudan a dar nuestra opinión sobre las actividades.

Gerard Comas. Programa Cellex